Estructura del balance: activo
Basado en los informes: 10-K (Fecha del informe: 2024-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2023-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2022-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2021-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2020-12-31).
- Patrón en la composición del efectivo y equivalentes y valores negociables
- La proporción del efectivo y equivalentes de efectivo respecto del total de activos muestra una tendencia variable, alcanzando un pico en 2021 con un 14.78% y subsequentemente disminuyendo a valores cercanos al 4-8%. Esto indica una posible gestión más conservadora en la disponibilidad de liquidez en los períodos recientes, o cambios en la estrategia de inversión en valores negociables, cuyo porcentaje presentó incrementos en 2022 y 2023, alcanzando un máximo de 4.04%, para luego reducirse notablemente en 2024 a sólo un 0.29%. La disminución del efectivo y la inversión en valores negociables en 2024 puede reflejar un uso de estos recursos para financiamiento, inversiones o pagos de deudas.
- Composición de los activos corrientes
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El activo circulante en porcentaje del total de activos experimentó fluctuaciones, con un aumento en 2021 (35.93%) y una disminución en 2022 (31.24%), estabilizándose en torno a un 27-28% en los años siguientes. La disminución en 2022 y 2023 puede reflejar una reducción en la proporción de activos líquidos o en la cartera de cuentas por cobrar y otros activos corrientes, que en general mantienen una tendencia de estabilidad con leves variaciones, aunque presentaron una ligera reducción en 2023 y 2024.
Las cuentas por cobrar netas, en particular, mantienen una participación estable, aproximadamente entre 17% y 18% del total de activos, señalando una gestión relativamente consistente en la política de crédito y cobranza.
- Composición de los activos no corrientes
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El activo no corriente, que incluye inmovilizado material, activos por derechos de uso de arrendamiento operativo, buena voluntad, activos intangibles y otros activos no corrientes, representa la mayor proporción del total de activos, superando en todos los años el 64%. La participación en 2023 y 2024 se sitúa cercana al 72-73%, con un incremento en 2023, particularmente en inmovilizado material y activos intangibles, sugiriendo un nivel elevado de inversión en activos duraderos y recursos intangibles.
El inmovilizado material mantiene cerca del 48-53% del total de activos, con un ligero aumento en 2024, reflejando potenciales inversiones en infraestructura o flota que aportan a la operatividad de la empresa.
- Otros cambios relevantes en activos
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El porcentaje de activos por derecho de uso de arrendamiento operativo se mantiene estable en torno a 5-6%, con un ligero aumento en 2023 para luego disminuir en 2024. Esto puede indicar una política de arrendamientos controlada y estable en el tiempo.
La buena voluntad aumenta progresivamente desde 5.4% en 2020 a 6.88% en 2023, indicando posibles adquisiciones que incluyeron activos intangibles asociados a marcas, relaciones o cartera de clientes, aunque en 2024 la participación disminuye a 6.14%, quizás por amortizaciones o revaluaciones.
Los activos por impuesto a la renta diferido muestran una tendencia decreciente, desde aproximadamente 0.84% en 2020 a solo 0.16% en 2024, lo que puede indicar una reducción en beneficios fiscales diferidos por cambios en las legislaciones fiscales o en las proyecciones de utilidad.
- Resumen general
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Se puede observar que la estructura del activo de la empresa ha sido relativamente estable en cuanto a su distribución porcentual, con un predominio del inmovilizado material y los activos intangibles sobre el total de activos. La liquidez, expresada en efectivo, muestra una tendencia a reducirse en porcentaje, posiblemente reflejando un uso más activo de los recursos líquidos para inversión o financiamiento. La inversión en activos no corrientes ha mostrado una tendencia a mantenerse en niveles elevados, sugiriendo un enfoque en la adquisición y mantenimiento de infraestructura y activos intangibles esenciales para las operaciones.
Estas tendencias revelan un equilibrio entre la inversión en activos duraderos y la gestión de liquidez, con una ligera reducción en la proporción de efectivo y equivalentes en años recientes. La mejora en la participación de activos por arrendamientos y la estabilidad en las cuentas por cobrar indican una gestión controlada de las operaciones y recursos.