Estructura del balance: pasivo y patrimonio contable
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Aceptamos:
Basado en los informes: 10-K (Fecha del informe: 2024-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2023-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2022-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2021-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2020-12-31).
- Tendencias en la estructura del pasivo y patrimonio
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Durante el período analizado, se observa que la proporción de deuda a largo plazo respecto del total de pasivos y patrimonio se mantiene en niveles altos, oscilando entre aproximadamente el 66% y el 71%. En particular, la deuda a largo plazo excluidos los vencimientos actuales mostró un incremento notable en 2022, alcanzando el 71.19%, aunque posteriormente se estabilizó en torno al 66-70%.
Por otro lado, la proporción de pasivos a corto plazo presenta fluctuaciones, con un descenso en 2021 (del 11.75% en 2020 al 7.46%) y un repunte en 2023 (hasta 12.22%), estabilizándose en niveles similares en 2024. Se evidencian variaciones en los pasivos por arrendamiento operativo y financiero, con una tendencia decreciente en los pasivos por arrendamiento operativo a largo plazo, que pasaron del 25.31% en 2020 al 20.15% en 2024, indicando una posible disminución en obligaciones derivadas de arrendamientos a largo plazo.
- Composición de pasivos específicos
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Los impuestos diferidos y otros pasivos a largo plazo mantienen una participación relativamente constante en el pasivo total, con cambios moderados en sus porcentajes, indicando una estabilidad en las obligaciones fiscales y pasivos asociados a actividades de largo plazo.
El pasivo por arrendamiento financiero a largo plazo muestra un aumento desde su implementación en 2022, alcanzando un máximo del 3.21% en 2024, lo que puede reflejar un crecimiento en este tipo de financiamiento.
- Capital y patrimonio
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Las utilidades retenidas han incrementado progresivamente, pasando de aproximadamente 102.43% en 2020 a 121.11% en 2024, señalando una acumulación significativa de beneficios no distribuidos a los accionistas.
El capital desembolsado adicional también muestra una tendencia al alza, del 15.02% en 2020 al 16.82% en 2024, indicando posibles aportes de capital o emisión de acciones para apoyar el crecimiento de la empresa.
Las acciones en tesorería, en cambio, permanecen en cifras negativas que superan el 130%, indicando una constante recompra de acciones para reducir la cantidad en circulación, lo cual puede tener implicaciones en la estrategia de gestión de capital y en la política de dividendos.
- Ratios de estructura financiera y carga fiscal
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La proporción de impuestos sobre la renta respecto del total del pasivo y patrimonio presenta una tendencia decreciente respecto a los años anteriores, bajando del 1.41% en 2020 a cifras inferiores en 2022 y 2024, lo que podría indicar una mejora en la eficiencia fiscal o cambios en la política impositiva.
La participación de intereses devengados en la estructura también ha aumentado lentamente, alcanzando el 0.87% en 2024 desde el 0.74% en 2020, reflejando quizás un incremento en la carga financiera derivada de intereses sobre la deuda.
- Indicadores adicionales y consideraciones finales
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El porcentaje de cuentas a pagar ha mostrado una tendencia creciente desde 1.41% en 2020 hasta 1.96% en 2023, permaneciendo en 1.86% en 2024, lo que sugiere un aumento en las obligaciones comerciales pendientes de pago.
En general, la estructura financiera se caracteriza por un alto nivel de apalancamiento a largo plazo, con una gestión activa del capital propio y las acciones en tesorería, lo que indica estrategias específicas para mantener la flexibilidad financiera y gestionar eficientemente la rentabilidad del capital.