Se observa una tendencia decreciente en la dependencia del financiamiento externo, reflejada en la reducción del pasivo total, que pasó de representar el 105.94% del total de pasivos y capital en mayo de 2020 al 87.14% en mayo de 2026.
Estructura de pasivos corrientes
El pasivo corriente muestra una trayectoria descendente, situándose en el 32.97% al cierre del periodo analizado frente a un 39.75% inicial. Esta reducción es impulsada principalmente por la disminución de las cuentas a pagar, que bajaron del 17.12% al 13.32%, y de los ingresos diferidos, que descendieron del 3.71% al 2.49%.
Gestión de la deuda a largo plazo
La deuda a largo plazo, excluyendo las cuotas corrientes, experimentó una contracción significativa, pasando de un máximo cercano al 55.85% en enero de 2024 a un 41.54% en mayo de 2026. Paralelamente, las cuotas corrientes de deuda a largo plazo mostraron un incremento hacia el final del periodo, alcanzando el 4.8%.
Evolución del capital contable
Se identifica una mejora sustancial en la solvencia neta, con el capital contable transitando de un valor negativo del -5.94% en mayo de 2020 a un saldo positivo del 12.86% en mayo de 2026. Este crecimiento se sustenta en la evolución de las utilidades retenidas y una gestión activa de la autocartera, la cual se redujo desde un -124.62% en enero de 2024 hasta un -88.94% en mayo de 2026.
Otros pasivos y obligaciones
Los pasivos por arrendamiento operativo a largo plazo se mantuvieron relativamente estables, oscilando entre el 6.97% y el 9.25%. Por otro lado, los impuestos diferidos sobre la renta comenzaron a registrarse de manera constante a partir de octubre de 2022, estabilizándose en el 2.69% hacia el final del periodo.
En conclusión, se evidencia un proceso de desapalancamiento financiero, caracterizado por la reducción de la deuda a largo plazo y el fortalecimiento del capital contable, lo que resulta en una estructura financiera más equilibrada y menos dependiente de pasivos totales.