Estructura del balance: pasivo y patrimonio contable
Basado en los informes: 10-K (Fecha del informe: 2022-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2021-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2020-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2019-12-31), 10-K (Fecha del informe: 2018-12-31).
El análisis de los datos financieros revela varias tendencias importantes en la estructura y composición del pasivo y patrimonio neto durante el período comprendido entre 2018 y 2022.
- Cuentas por pagar comerciales
- Se observa una disminución en su proporción del pasivo total y patrimonio neto desde 5.8% en 2018 hasta un mínimo de 4.06% en 2020, seguido por un ligero aumento hasta 5.91% en 2022. Esto sugiere una reducción en la dependencia de las cuentas por pagar comerciales en 2020, con una posterior recuperación.
- Compensación acumulada de los empleados
- Su porcentaje se mantiene relativamente estable en torno a 4.5%, mostrando una estabilización en las obligaciones relacionadas con la compensación de empleados, con una ligera alza hacia 2022, alcanzando el 4.7%.
- Pagos anticipados y facturación en exceso de los costos incurridos
- Se evidencia una tendencia de incremento en esta partida, pasando de 5.09% en 2018 a 8.25% en 2022. Este patrón indica un aumento en los pagos anticipados y facturación en exceso, lo cual puede reflejar cambios en las prácticas de facturación o en las relaciones comerciales.
- Porción actual de la deuda a largo plazo
- El porcentaje varía significativamente: en 2018 y 2019, se observa un incremento (1.37% a 2.7%), seguido de una reducción sustancial en 2020 (1.67%) y un valor extremadamente bajo en 2021 (0.01%), para volver a incrementarse en 2022 (2.45%). Esto puede indicar cambios en la estructura de financiamiento a largo plazo y en la clasificación de la deuda entre corriente y no corriente.
- Pasivo corriente
- El porcentaje fluctúa ligeramente a lo largo del período, con una tendencia de incremento en 2022 a 26.48%, indicando un aumento en la proporción de obligaciones que vencen en el corto plazo en comparación con el total del pasivo y patrimonio.
- Deuda a largo plazo, neta de la parte corriente
- Se observa una tendencia decreciente desde 36.87% en 2018 hasta 26.98% en 2022, lo que sugiere una reducción en la proporción de deuda a largo plazo respecto al total, quizás debido a amortizaciones o refinanciamientos de pasivos.
- Pasivos de pensiones y otros beneficios postjubilación
- Representan una proporción significativa, que alcanza un máximo de 16.99% en 2019, con una notable disminución en 2022 a 2.72%. Esto indica una reducción en la obligación acumulada en estos conceptos, posiblemente resultado de pagos o cambios en los supuestos actuariales.
- Pasivos no corrientes
- Su porcentaje muestra una tendencia decreciente desde 56.28% en 2018 hasta 38.52% en 2022, reflejando una disminución en la proporción de pasivos en plazos prolongados respecto al patrimonio total, en línea con la reducción en deuda a largo plazo y otros pasivos no corrientes.
- Pasivo total
- La proporción del pasivo total respecto al patrimonio y pasivo en conjunto se reduce consistentemente, desde 78.26% en 2018 a 65.01% en 2022, indicando una tendencia hacia una menor dependencia del financiamiento externo en relación con el patrimonio.
- Patrimonio neto
- Se aprecia un incremento sustancial en su porcentaje respecto al total, de 21.74% en 2018 a 34.99% en 2022, principalmente impulsado por el aumento en las utilidades retenidas, que pasan de 21.43% en 2018 a 34.99% en 2022, señalando una acumulación de resultados positivos y una mejora en la estructura de financiamiento propio.
En conclusión, durante el período analizado, la estructura financiera muestra una tendencia progresiva hacia una mayor solidez patrimonial, con una reducción en la dependencia de financiamiento externo y una disminución en los pasivos a largo plazo y en ciertos pasivos no corrientes. La mayor participación de las utilidades retenidas en el patrimonio piena reflejar una estrategia de fortalecimiento de la base de patrimonio y estabilización financiera.